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Marketing digital, marketing offline, outbound marketing, inbound marketing, marketing de contenidos, marketing de performance, email marketing, marketing de redes sociales, mobile marketing, remarketing, real time marketing, marketing multinivel, marketing de comunidad…. Y así podríamos seguir hasta completar una lista que ya supera más de 80 categorías diferentes, y cuyo número aumenta a un ritmo vertiginoso. Y, como no podría ser de otra forma, el marketing llega también a las escuelas, colegios y universidades: el marketing educativo.

 

El significado de este término no es el marketing que nos ayuda a educar, ni tampoco la educación en el ámbito del marketing, sino que definimos marketing educativo como las herramientas y estrategias que utilizan las instituciones educativas para lograr captar la atención de sus públicos objetivo y convertirlos en sus clientes/alumnos.

 

La aparición de este tipo de marketing no es fruto de la casualidad. Si bien hasta hace no muchos años la relación número de alumnos vs. plazas disponibles en los centros educativos estaba equilibrada y así lo reflejaban los criterios de selección, notas de corte, etc… hoy en día la oferta formativa se ha disparado hasta el punto en que el número de pupitres vacíos se incrementa año tras año. Esto se debe principalmente a dos factores: el primero de ellos la disminución de la tasa de natalidad que en 2016 vio su valor más bajo de los últimos 40 años. El segundo radica en la constante creación de nuevos centros educativos, nuevas enseñanzas dentro de los mismos y los ya existentes. Hoy en día la relación alumnos-profesor en España es de 12, más baja que la media europea.

 

La conclusión es que, al igual que la mujer del César, a un centro educativo ya no le basta con serlo, sino que además tiene que mostrar al mundo qué es, qué hace, cómo lo hace, y qué le hace mejor que sus competidores. Independientemente de que se trate de un centro público, concertado o privado, el tener una imagen corporativa y estar presente en la ajetreada vida digital ha dejado de ser un factor diferenciador y se ha convertido en un factor higiénico sin el cual la supervivencia no está garantizada.

 

Tanto es así que raro es el centro que no dispone ya de un responsable o incluso un departamento de marketing. La tarea de este equipo no es sencilla. No debemos olvidar que se trata de una empresa cuyos clientes son de los más exigentes que pueda haber en el mercado: padres en busca del mejor lugar posible para educar a su bien más preciado: sus hijos. Todo ello en un entorno sembrado de chats de WhatsApp en los que los rumores, opiniones, experiencias negativas, etc. están a la orden del día. La misión del equipo de marketing es mostrar al mundo todas las bondades y virtudes del centro, el día a día enriquecedor para los alumnos, las vivencias a nivel humano y académico, éxitos logrados por los alumnos, etc.

 

Los principales pilares en los que debe basarse el marketing educativo son los siguientes:

 

  • Construir una marca y una imagen corporativa, que lo identifique de manera unívoca y que represente los valores que el centro pretende transmitir (modernidad, tradición, cercanía, bilingüismo…).

 

  • Estar presente en el mundo digital: en primer con un portal web, un escaparate en el que el centro se muestre al mundo y recopile toda la información que los clientes tanto actuales como potenciales puedan requerir. En segundo lugar, mediante la presencia en redes sociales, ya que es un medio para llegar al posible cliente incluso antes de que éste muestre interés en el centro, un medio para darse a conocer, un medio para mantener informados a los padres de las actividades escolares. La publicidad en muchas ocasiones no está al alcance de todos los presupuestos, por lo que el uso de medios gratuitos como la presencia en internet es un buen recurso que se adapta perfectamente al objetivo del marketing educativo.

 

  • Formación del personal. Pero…¿por qué? Quizá sea el punto donde menos énfasis están realizando los centros educativos hoy en día y es tan o más esencial como los dos anteriores. Todo el personal del centro debe recibir formación en marketing educativo porque las puertas de los centros educativos suelen estar abiertas a todo aquel que quiera entrar. A diferencia de una fábrica, de unas oficinas generales… un centro educativo suele tener acceso libre a su actividad diaria. Es por ello que la formación del personal es indispensable por 3 motivos fundamentales: para unificar los valores y la imagen que el centro quiere dar al exterior, estrechamente ligado con el punto 1, según el cual todo el personal debe responder ante la misma imagen corporativa y la misma misión y valores del centro; para saber responder de manera eficaz y acorde a la imagen del centro ante cualquier cliente actual o potencial y, por último, para colaborar estrechamente con el equipo de marketing, ya que la comunicación con el mismo ha de ser fluida y ágil y seguir unas pautas predeterminadas como si de una orquesta a las órdenes de un director se tratase.

 

El marketing educativo, a diferencia de lo que ocurre en otras instituciones, depende en gran medida de las personas que trabajan en él, que son las que han de aportar contenidos de valor añadido día tras día al equipo de marketing pues son los más indicados para generar dicho contenido como testimonio de su labor diaria. Posteriormente el equipo de marketing realizará las funciones de filtrar, priorizar, dosificar y dar el carácter adecuado a la información recibida.

 

Los centros educativos están empezando a tomar las riendas, cada vez con más fuerza y dedicando más recursos a su marketing educativo, un concepto moderno pero que de alguna manera se ha venido realizando desde hace décadas a través de elementos como los logos de las identidades, los uniformes de los alumnos, los esfuerzos por aparecer en los rankings de mejores centros, etc. Se trata de un concepto en transición en el que queda mucho camino por recorrer.